El buen funcionamiento de la empresa no depende solo de estructura y procesos, sino de personas preparadas para desempeñar bien su rol y funciones.

Cuando aparecen situaciones como estas:

  • Se ha hecho formación antes, pero no se nota en el día a día.
  • Hay conocimientos, pero falta criterio para aplicarlos en situaciones reales.
  • La comunicación genera malentendidos, tensiones o conflictos no resueltos.
  • Liderar y gestionar equipos resulta más complejo de lo esperado.
  • El equipo trabaja, pero no siempre con foco, responsabilidad o visión de
    conjunto.
  • Se quiere profesionalizar la forma de trabajar sin recurrir a teorías poco útiles.

FORMACIÓN

El buen funcionamiento de la empresa no depende solo de estructura y procesos, sino de personas preparadas para desempeñar bien su rol y funciones.

Cuando aparecen situaciones como estas:

  • Se ha hecho formación antes, pero no se nota en el día a día.
  • Hay conocimientos, pero falta criterio para aplicarlos en situaciones reales.
  • La comunicación genera malentendidos, tensiones o conflictos no resueltos.
  • Liderar y gestionar equipos resulta más complejo de lo esperado.
  • El equipo trabaja, pero no siempre con foco, responsabilidad o visión de
    conjunto.
  • Se quiere profesionalizar la forma de trabajar sin recurrir a teorías poco útiles.